Fecundación In vitro
¿Qué pacientes necesitan un tratamiento de FIV?
Pacientes infértiles que llevan al menos un año intentando quedarse embarazadas sin éxito pueden optar por tratamientos más sencillos (dependiendo de la causa de su infertilidad) o someterse a al tratamiento de FIV, más invasivo, pero también más eficaz. La FIV puede estar indicada por distintos motivos, como factores femeninos (oclusión tubárica, edad materna avanzada, baja reserva ovárica, endometriosis) o factores masculinos (disminución de la concentración o de la movilidad espermática), o también en casos de infertilidad inexplicada (no se encuentran causas aparentes y los tratamientos más sencillos anteriores no tuvieron éxito).
¿Qué pruebas son necesarias antes de iniciar una FIV?
Antes de iniciar una FIV se realiza una primera consulta médica y se evalúa la reserva ovárica de la paciente mediante ecografía y pruebas hormonales (AMH), así como un análisis detallado del semen.
Antes de iniciar el tratamiento, también se solicita a ambos miembros de la pareja un simple análisis de sangre, como un hemograma, prueba de coagulación y un cribado de enfermedades infecciosas. Las pacientes con enfermedades preexistentes deben someterse a una evaluación exhaustiva para estimar los riesgos de un tratamiento.
¿En qué consiste el proceso de la FIV?
El tratamiento de FIV implica la estimulación ovárica de unos 10-12 días con inyecciones subcutáneas y monitorización ecográfica que después culmina en la punción folicular, un procedimiento breve de 10 minutos realizado bajo sedación. El embriólogo comprueba los óvulos extraídos en el laboratorio y los que están maduros se fecundarán de forma convencional o mediante el procedimiento ICSI. Los embriones resultantes se cultivarán en cultivo embrionario prolongado y se transferirán en el útero o se congelarán para un uso futuro. Una prueba de embarazo a los 10-14 días de la transferencia embrionaria confirmará si hay embarazo o no.
¿Qué métodos se utilizan para fecundar los óvulos?
Los óvulos recogidos pueden fecundarse mediante FIV convencional (cuando se incuban una cantidad significativa de espermatozoides junto con cada óvulo en una placa de laboratorio) o con el procedimiento de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides o ICSI (cuando el embriólogo inyecta un único espermatozoide seleccionado bajo el microscopio en cada óvulo maduro). La ICSI suele utilizarse en caso de factor masculino severo, pero también puede aplicarse cuando el semen tiene parámetros normales con el objetivo de optimizar la fecundación.
¿Cuáles son los efectos secundarios y los riesgos?
Los principales efectos secundarios de la FIV son temporales y reversibles y podrían incluir hinchazón, molestias al bajo vientre, sensibilidad mamaria síntomas que están relacionadas con el crecimiento de los folículos ováricos. Los riesgos incluyen el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), que hoy en día podría prevenirse de manera completa utilizando fármacos específicos y protocolos seguros de estimulación ovárica. La punción folicular podría conllevar un riesgo quirúrgico mínimo (<0,5%), como hemorragias internas, lesión de estructuras anatómicas o infección pélvica. Si el embrión se ha implanta con éxito, siempre existe el riesgo de sufrir embarazo ectópico, aborto espontaneo y/o complicaciones durante las etapas posteriores del embarazo.
¿La FIV es un procedimiento seguro?
En general, la FIV se considera un procedimiento seguro. El riesgo de síndrome de hiperestimulación ovárica podría ser disminuido considerablemente y sólo existe un riesgo quirúrgico mínimo (<0,5%) relacionado con la punción folicular. No se han descrito efectos secundarios a largo plazo y, si es necesario, podrían llevarse al cabo varios ciclos de FIV.
¿Existen riesgos importantes para la descendencia tras una FIV?
Los niños nacidos tras una FIV suelen ser sanos y sólo en algunos casos podrían tener un mayor riesgo de anomalías congénitas relacionadas con problemas genéticos provenientes de los gametos de sus padres. Esto podría ser disminuido mediante la aplicación del diagnóstico genético preimplantacional (DGPI) o pruebas genéticas preconcepcionales (como el test de portadores).
¿Cuál es la tasa de éxito de una FIV?
La tasa de éxito de la FIV depende en gran medida de la edad femenina, pero también de la calidad del semen y de factores relacionados con el útero y la implantación embrionaria. Por lo general, en las pacientes más jóvenes (<35 años) la tasa de embarazo por transferencia puede llegar hasta al 50-55%, mientras en pacientes a finales de los 30 y principios de los 40 años disminuye gradualmente hasta un mínimo de 10-5%. La tasa de éxito cumulativa podría ser mayores si los embriones resultantes de cada ciclo de estimulación se transfieren uno a uno.

