La preservación de la fertilidad o congelación ovocitaria ha ido en aumento en las últimas décadas. Desde el desarrollo de métodos modernos de congelación como la vitrificación, la criopreservación de ovocitos ha entrado en la práctica clínica habitual. Con tasas de supervivencia del 90% o incluso superiores, el método se ha convertido en una opción viable para la preservación de la fertilidad en pacientes sometidas a un tratamiento oncológico o en mujeres que simplemente desean evitar el declive de la fertilidad relacionado con el avance de la edad. Las personas que congelan sus óvulos tienen perfiles diferentes, distintos antecedentes y motivaciones. Las “congeladoras jóvenes» podrían considerarse planificadoras proactivas, entre 20 a 30 años, bien informadas y con ideas muy claras sobre la preservación de su fertilidad. Las “congeladoras tardías» ya están bajo presión debido a su «reloj biológico», podrían estar todavía solteros, a finales de los 30 o principios de los 40 y están pensando ganar algunos años extra antes de considerar seriamente tener hijos o someterse a un tratamiento de fertilidad. Otro grupo de personas podría ser el de las que mantienen una relación, pero su pareja no está preparada para tener hijos o es demasiado mayor. Estas pacientes podrían simplemente plantear la congelación ovocitaria para una posible segunda relación en el futuro. Especialmente para las mujeres más jóvenes que aún están construyendo su carrera profesional, el coste de varios ciclos de congelación de óvulos el proceso puede suponer una carga financiera considerable, por lo que podrían considerar la posibilidad de ir al extranjero para reducir el coste del tratamiento.
¿Por plantean las mujeres la congelación ovocitaria al extranjero?
En algunos países la congelación de óvulos no está permitida, se considera experimental o, en general, no se ofrece de forma habitual. Además, en algunos países no se permite a las mujeres solteras congelar sus óvulos, a pesar de que son ellas las que realmente necesitan preservar su fertilidad en primer lugar. En algunos países, los tratamientos de fertilidad se ofrecen principalmente en el sector público y es posible que los centros no consideren la congelación ovocitaria como una prioridad y prefieren ofrecer tratamientos para parejas infértiles. En Europa, la congelación de óvulos está bien establecida desde hace décadas en España, Reino Unido y Bélgica (entre otros países). En Francia, hasta hace poco la preservación de la fertilidad no ha estado disponible y sólo empiezo ser ofrecido a mujeres solteras tras un cambio legislativo. Sin embargo, el sistema público sigue haciendo frente al aumento de la demanda. En países como el Reino Unido o Estados Unidos, la congelación de óvulos es prohibitivamente cara y las mujeres se ven obligadas a buscar opciones en el extranjero (sobre todo si necesitan varios ciclos de tratamiento).
¿Es logísticamente viable y seguro?
La congelación de óvulos es especialmente adecuada para un tratamiento reproductivo al extranjero. Las mujeres que opten por someterse a una congelación en el extranjero podrían hacer su evaluación inicial mediante una consulta médica online, así como realizar las pruebas necesarias en su país de origen. Luego la fase de tratamiento (estimulación ovárica y recogida de óvulos) podría durar aproximadamente hasta 2 semanas. Se podría realizar la ecografía inicial y el seguimiento hormonal también en su país de origen y sólo necesario venir al extranjero para las últimas fases de estimulación ovárica y la punción folicular. En este caso, la estancia total en el extranjero es relativamente corta y podría llegar solamente a un máximo de 5-7 días. La punción folicular es un procedimiento breve e indoloro que se realiza bajo sedación. Tras la recogida, si no se sobreviene ninguna complicación, es seguro tomar un vuelo de vuelta a casa 24-48 horas después del procedimiento. Los riesgos de la hiperestimulación ovárica hoy en día podrían evitarse en gran medida eligiendo los protocolos de estimulación adecuados.

¿Cómo elegir una clínica adecuada para la congelación ovocitaria?
A continuación, se exponen algunas consideraciones a la hora de elegir una posible clínica para el tratamiento de congelación de óvulos en el extranjero. Un centro bien establecido, normalmente privado, con un número significativo de ciclos anuales es una garantía de que está bien versado en la gestión de un número significativo de tratamientos. Un laboratorio de embriología con experiencia (especialmente en el método de congelación de óvulos o vitrificación propiamente dicho), que disponga también de un banco de óvulos de donante (los óvulos de donante también se congelan y descongelan con el mismo método de vitrificación), con los certificados ISO correspondientes y una gestión de calidad total es otra garantía de unos resultados de embriología satisfactorios. Una clínica que suele publicar sus propias estadísticas (en su propia página web, a través de los registros nacionales disponibles o de artículos científicos), realiza actividades de investigación es un indicio de que valora la transparencia, tiene un alto nivel clínico y utiliza las últimas tecnologías. Un requisito adicional es tener experiencia en la gestión de pacientes extranjeros, lo que requiere una atención al paciente eficiente en la que participe personal médico multilingüe, así como asistentes personales dedicados que estén en constante comunicación con la paciente durante todo el proceso. Por último, se requiere una clínica bien dotada de personal que funcione ininterrumpidamente al menos 6 o incluso 7 días a la semana para poder programar sin problemas las estimulaciones, punciones y transferencias, que podrían realizarse también incluso los fines de semana y los periodos vacacionales.


